martes, 28 de septiembre de 2010

          AIDA ROISMAN


    Ningún lugar como


                    ***

me desvío de
de los trenes sin puertas

sin manteca, sin leche
hasta el muerto color de la siesta
sin las risas que crecen
con el llanto encerrado
en la panza del balde sin agua
y tortas quebradas en brasas

me desvío
de quebrachos llorando estaciones
y asfixiantes embarcos a Europa
que me queman el tronco

me desvío
de los dedos de jarros quemados
coladores y rayas
detrás del alambre de púa

de estos trenes sin puertas
me desvío
y no puedo bajarme


           ***


Y si también nosotros nos desviamos
tras baal y astarté
dioses de bronce
con muslos y picanas

dolía la carne
el cerrajero de las llaves
nos puso a prueba
para asegurarse
si entre las alhajas conservábamos
el triángulo truncado de plata

se suicidó el cerrajero
las ganzúas computadas
borraron la clave


            ***


Pertenezco a una generación de esas
que nunca pudo decir
pertenezco a una generación

nada en común
simple casualidad de algunas palabras

y cuando se habla
del 50 del 60 o del 70
me pongo los zapatos rojos
por si acaso


                       ***


si apenas imagen de dios en la tierra
de dónde
infinitos castigos
para infinitas torturas

solo queda
abrir las puertas de los corrales
y que se pisen atropellándose a la salida


                        ***


son infinitos los muros de Berlín
desde todos los noviembres

hay otros que siguen tambaleándose

miro los míos
línea muy fina continuando el pie
línea de voz inexistente
razón de humanos
medida de buena casa
o un buen libro con un buen velador
para cervantes y vallejo

y aquellos
del afecto y desarraigo
que siguen y siguen tambaleándose


                  ***


no me banco esa constancia del amor
ni su rito pendular
ni ese ritmo cumple noches
cumple años
                    siempre químicos enredos
                    embarazos de serpientes
                    nacimientos de manzanas
                    primaveras desde el vientre
estoy harta
no me banco esa constancia del amor


                      ***


lejos
en la específica soledad de este cuarto
levanto campamentos a 1000 km de mí

el cuerpo forcejea
y termina aquí
de rodillas
en la desamparada tarde del sábado
porque tiene miedo de saborear el desierto

y en el teléfono
un trueque
por becerros de oro


                ***


ESTOY AQUÍ
desde antes del mundo
desde el comienzo del hilo
sólo para escribir
estoy aquí


             ***


cuando ovillan despiadados los silencios
y la pared se lanza aplastando la boca al infinito
al abultado azul desmesuradamente sordo
los tobillos
cadenas
y serpientes
               se involucran
arriando el pulso a los pantanos
y cavan venas desde la palabra eje
hasta enroscar el tirabuzón
al centro de la tierra


                  ***


ALAS PARA ARMAR SOBRE LA MESA
aunque al otro día por las calles
desarmadas todavía
en la maleta


                  ***


verano e invierno en cien estaciones
esperando trenes

ventanillas como ojos que pasan de largo
y sacan la lengua

es mi punta de espera
por si alguien se baja…

aunque con esa maleta de cien estaciones
que me importa esperar
y esperar

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