domingo, 26 de septiembre de 2010

    

      ALEJANDRO SCHMITD



            Porsche

voy en un porsche
despacio
a través de los suburbios de atlantic city
voy conduciendo solo en un porsche
tostado
opaco
silencioso

wallace stevens lee sus poemas
por f.m.

es una vieja grabación
de
anabas en el paraíso
así
despacio despacio
hasta el balneario

a menos que consideremos a los borrachines
como miembros de un sistema de productividad neocapitalista
allí
sobre la arena
no hay nadie

a veces me pregunto
cómo viven los otros
cuál es su modo de sentarse
en la necesidad
durante mucho tiempo
descubro
un porsche
sereno/tibio como piel saciada
fue mi necesidad
recorro la playa
hasta las torres Ezra Pound I, II, III

en esa zona hay
gente común
perezosa
intranquila
si voy muy despacio pueden apreciar los caballos vigorosos en combustión
celeste

en la baulera llevo el cadáver de su propietario
un buen hombre
con apreciables tarjetas de crédito
un hombre de tiernos sentimientos
no debió recogerme por la 47 anoche

pestañeaba como una muñeca flou
y decía
plis-plis
al fin
sobre su porsche
bonito
dorado
infiel

uno es distinto en porsche
si elsie me viera
no lo podría creer
no
estallaría antes de creerlo
paro el motor
dejo las puertas abiertas
para que pueda admirarse el tapizado y camino hasta una piedra
inmensa
sola

parece un recuerdo

recordar es malo
irrumpe la miseria
y su encanto rencoroso
queda

ahora el mar
es una canción boba
canturreada por jóvenes melosos
la insoportable libertad del mar

conduzco hacia el centro comercial
veloz
veloz
con las ventanillas cerradas
como un senador

impermeable
implacable

siento que podría rasgar
el espacio tiempo urbano
un porsche
es una máquina einsteneana

pronto todo terminará
y seré una estadística
-frase de novela policial best-seller-
muy pocos son capaces
de arrancarle la belleza a un símbolo
esas miradas en la playa
fueron la máxima caricia que algo puede despertar
ningún dios gozó tanto

voy hacia la vidriera del supermarket como hacia un coito
con gertrude stein

espero decapitarme
abriendo las pantallas de los videos

el porsche ascenderá en fuego
inflamado por el éxito.



A cada poeta que abracé en 40 años

y si dejáramos todo simplemente como fue, como está siendo,
una pobre razón en medio de este frío, un ejército de sombra,
un fueguito mejor...
si pensándolo mejor, más bien adentro,
a cada poeta que abracé en 40 años,
a cada poeta que odié, que desprecié -ya no recuerdo- a tantos que
admiré en su desgarro, su muro, su canción...a cada uno en todos,
la contraseña, el viaje, los ramales de un cielo ardiendo solo y cada vez
en las palabras lo sagrado, la gratuidad, los errores...
si pudiéramos, no sé, dejarlo así y proseguir...
qué importa la traición,esta familia de un país que besa entre cuchillos ...
quién sonríe oscuro
entregado a largo planes de fracaso...

lo sabemos
algo mejor que nosotros
atraviesa la intelección
y deposita rara nieve en los cuadernos

si ahora mismo se abrieran los infiernos - no páginas o labios –
cómo irías a besar el hielo...

si desde estas llanuras inmarcesibles donde hundí mi vida
pudiera arrepentirme de cada música, cada denuesto; alzar un hilo mojado
por la luz...
entonces

podría
querríamos
olvidar
cómo
nos volvimos miserables

parientes de la nada

sentido del abismo

y ese extravío
que nos llevó
al encanto
volvería a soplar...




        La hora

Queridos compañeros
es la hora

hay un vaso de agua y una puerta
pero no hay

no hubo nunca

una casa
una sed

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