lunes, 27 de septiembre de 2010

          SUSANA ROMANO



     Verdades como criptas

Rozáronme las plumas de remotas aves
puentes de naves
misterios aledaños a las clarividencias
Oh dolor marino y errático meditando su dolor definitivo

Naves de piedra
pesando sobre los tesoros ocultísimos
piedra de las aguas
y escondrijos de péndulos y efigies.

Bebí de mi vaso de amatista
confusas gemas
y supe
oh diáfana certeza
que el conocimiento es tardío.
Tal vez es inútil

Oh trampa principal que predestina

Oh morgue

El dolo de los genitores
como el lacre sobre una carta secreta
nos paga su rara esencia aromática

Avariento ademán de claridades
en el instante de la oscuridad definitiva
abrí los ojos

Oh muerte.



   Escriturienta

Soy la de abajo, del Nilo
y quiero
la casa perfecto y el preparativo
un paraje vistoso quiero esa joya
y como premio quiero los aprestos
y escudriñar del cofre al cesto
de mordedura doble para reinas
quiero casar a mi hermano en esa ley
y máscara de oro y peine de diamantes
y pectoral de jade y los pendientes
que nada falte, estratagemas,
y que el metal disuelto que me abrase
ojos de belladona que me graben.
Y acurrucarme en las urnas
del Urubamba ululante
quiero esa manta de guardas
para guardar bien el rojo
el pelo y el hueso y los cachorros
y los adornos de dientes
ese tocado de plumas en un abrazo de barro
y el envoltorio de lienzos
y la curva en la hornacina.
Y permanecer de piedra apretada al pedestal
ática esbelta de túnica embellecida del mal.
Yacer con el cuerpo en tierra
fondo sin fruto ni flor
jasídica duradera lamentadora endechera
desllorada por varón.
O como las de Mi Lai, con el sexo en la trinchera
-Quiero ese lujo de obispo
mármol que engrosa hacia fuera
obispo de cuatro cuerpos en la piedra.
No olvidar las de teblinka, las de Dachau y La Perla.
Al humo de Juana entrego
arco del cielo en el fuego
leño cercado al talón.
O las de los pies de amarras a estribor.
La del veneno al oído; no montesca y capuleta
de aleatoria medicina que más que sanar
muleta.
Gala de muerte afanosa en el filo del traslado:
la del mal contra una misma
la de enroscada palabra
ajena a toda vergüenza:

EL TEXTO QUIERO POR CRIPTA
Y LA LETRA POR MORTAJA.

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