lunes, 1 de noviembre de 2010





   ARMANDO ZARATE




De sal caerá la noche

Será de lirios
la noche sobre el camino

cruzará en el sueño
espléndido el verano

besarán los labios dulces
de la carne imposible

en el mediocielo
invadido por la espera

en la estación blanca
que tiene la música

cantará el silencio
el fondo de esta ausencia

brillarán las banderas
entre sus llamas

no será voraz la vida
cambiará el destino.




Mar

En mi corazón hay dos soles que han salido de la
celebración de la fortuna

ejecutaron la música alta de la noche
pero el ruido del mar los ha partido

el mar inmenso como después de los imperios

quién sabe por qué yo no he logrado abatirte e inmolarte
antes de huir del vaso que bebí bañado en las lejanías

quién sabe por qué

pero cuando yo parta
llama a las gaviotas y creerás en ellas para siempre

las hijas del cielo cegarán las nubes y los días continuos
y yo me postraré ante los dos soles que sintieron las distancias
y abrieron sus sangrientas horas en el mar.




Los brazos de la hija

La he visto retraída poniendo en el vaso el vino que
fuimos bebiendo al acercarse la noche

la he visto con el vestido de fiesta mirar hacia una
distancia insituable, enteramente blanca

la he visto sobrecogida del verano que apresura los astros
a una hora en que cada partícula proviene de edades
bárbaras

la he visto en el retiro de la playa endurecer sus caderas
que comienzan a ponerse rojas y a brindar a la altura
de mi voz

la he visto sonreír dichosamente desgranar su collar movida
por los signos que me puedan sorprender.




La piedra preciosa en el polvo

Cada vez que perdías la extensión de la vida
al tomarte de la tierra y volverte a sus cierres rapantes
con el asombro de la luz que saborea las corolas con un grito de delirio
mientras el sopor cae con entusiasmo de tu cabeza
con tanta desnudez te vestías para sorprender el vacío
como el mar confinado que huye a sus ríos de evidencia
y en cada mirada de tu libación silenciosa
menguada por vencer de sorpresa tus manos ociosas
y al volver a la ligera movilidad de lo indesatable
más bella que una lágrima a punto de dejar un solo sentimiento de existencia
cediendo al día de un valle que te arrastra muy lejos
con lentitud entornada te retiras
única y de pie después de tus ilusiones extremas
dejando que las cosas vuelvan a su lugar de descenso.




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Oh dicen que era mi ciudad donde nació el cariño

los pájaros se detenían en las crucecitas negras
y los rieles del tren marchaban por un zaguán de ídolos

oh dicen que era mi ciudad

mi ciudad cuyas flores eran como las camisas blancas
y el agua era macha y los ríos se quedaban allí tendidos

mas fue quemada
como un tronco de mi país

cuántas mariposas han bajado ya por los meses de mis
años
y cómo mis flores parecen llegar al fin de su carrera

recuerdo los amigos que se fueron
y los que hoy ya no regresan

oh dicen que era aquella mi ciudad

palabra
palabra




Ella

Cuando la marea aprovecha el alto cielo de una playa secreta
y escucho golpear en el seno de la tierra a las olas amadas
y una vez que :han partido quedando en silencio las mujeres primitivas


cuando ellas se encuentran reunidas para ser más suaves
bajo la sombra que llora sus dulces caderas
y en un momento lejanas o salvajes
se hunden en el lago llevadas por algún motivo siniestro
de mis intactos pensamientos cargados de la tristeza de la brisa espesa
también mi madre regresa


y se sienta allí
en el fondo de la caverna que da al lago
y viene a instruirme y a comunicar con ella todo mi pecho
y no nos separamos
y ella viene a darme su golpe y a dejar sus impresiones
en el aire


sólo entonces descansa y me encuentra bueno
y acude soportando en silencio el dolor que en pos de nosotros arroja al mundo


y no nos separamos
y me peina medio dormido
y me tuesta el pan por la mañana
y vuelve a instruirme
y me besa con su constancia y su corazón en llamas
y viene a decirme que me volvería a dar a luz sin exhalar una sola queja.

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