viernes, 16 de septiembre de 2011


            
                         ALBERTO MAZZOCCHI






Epístola a Dylan Thomas


Te escribiré
que en todos los países hay ríos
mediodías sombras espíritus que se juntan
calabazas llenas de agua para que beban los que se han ido
maderos disecados y extraños de esquifes
donde se aferran las mujeres para llorar
donde sube un cangrejo
diversas muertes que aún no terminan
mediasnoches
instintos
máscaras
raíces
nostalgias emponzoñadas que reposan en los vientres
lejos aún de todo incrustadas
árboles que nos recuerdan lo que hemos abandonado
un cocktail distinto todos los días
ruedas de caucho dudas vergüenzas.
Y esto es todo lo que tienes
mientras aún no hay nadie
y esto todo lo que tienes
hace tanto
han huído las chovas
hace tanto
han huído aquellos animales salvajes
hace tanto han huído
Y nada poseías
sólo el frío que se adhiere a la piel
quédate
ya nunca más vuelvas aquí
sólo la esperanza de los pobres es lo que tenemos
estábamos ebrios
desnudos o con mangas mojadas
así llovía sobre nosotros
y simplemente éramos hombres
habíamos comido y llorado
ahora ya todo está demasiado endurecido
ni los rostros besados
Te escribiré
que en todos los países hay ríos
y además encontrarás
tu cara de gusano
tatuada en la falda de una mujer inglesa
o en un vaso de cristal.

Volveremos a donde están nuestros recuerdos
es decir hemos de morir
volveremos a tener limpio los ojos
no tendremos hermosura ni encanto
y ya tan solos
ni siquiera podremos explicar
nuestros profundos sentimientos
únicamente tendremos recuerdos
y algún superficial encanto
aún nos permitirá ser amados
volverán aquellos sueños
irreconocibles y sombríos a llevarnos por largos corredores
y como si de nosotros se hubieran olvidado
nos pondrán en las manos arrugadas y sucias de pobres
oscuros símbolos que antes representaban nuestro miedo
volveremos a estar tristes y rezar
y de noche con el corazón iremos a buscar un lugar apartado
para oír el viento
y para oír nuestro propio espíritu que nos ha acompañado
soltaremos nuestro lacio cabello
y dejaremos entrar en el alma
las voces profundas de los recuerdos
abriremos las puertas para entrar grandes ramos de flores silvestres
y tendremos fuego
sé que podremos mirar para recordar todo lo que hemos vivido
en nuestros sueños
no habrá ya ningún vestigio
amplias hojas traerán el perfume y volverán las sombras
los helechos oscuros llegarán hasta nosotros
para protegernos quizá
o para comunicarnos algo que nadie se ha atrevido a decirnos
todo habrá perdido su misterio
y las hojas disolutas y pálidas de los grandes nogales
volverán reunidas y arrastrándose
a mirar por los vidrios del gran ventanal
como esfinges llamativas y extrañas
que aún no pertenecen al pasado
árboles que han nacido cuando hemos comenzado a soñar
animales que han muerto
cosas que se han olvidado
cosas que se han perdido para siempre
y todo lo que habíamos hecho antes
cuando éramos jóvenes
ya no significará nada para nosotros
iremos con el corazón a los lugares donde están nuestros recuerdos
iremos a escribir
a recoger pulidos guijarros de cuarzo
nos limpiaremos las manos en la ropa
tendremos en la boca olor a vino
tendremos frío y soledad adherida en todas las partes de nuestro cuerpo
descalzos caminaremos para alejarnos
reconoceremos todas las cosas que hemos de abandonar
cerraremos los armarios
pero antes de morir
los recuerdos inmutables
se irán a reunir con nosotros
en la tierra en el agua en el fuego
en las cosas abandonadas
durante la lluvia
en las iglesias en ruinas
en las viejas calles en los caminos
adentro del alma de las plantas
en el aire que traspasa los sembrados
en el corazón de los hombres que viven
se irán a reunir con nosotros
cuando seamos alimentos de las aves y de las raíces
lejos de aquí
cuando todos nos hayamos olvidado
solamente viviremos.

Una de las personas más distinguidas
que yo
ladrón de libros y revendedor
he conocido
dice:
“ya estoy harta de perder tantas salidas de baño!”
y cuando va conmigo supuesto ladrón
a bañarse a las afueras
aunque haga frío en la tierra y en el agua
pierde alguna de sus prendas
de mujer que teme arrugarse y que por eso no hace muecas
“ya estoy harta de perder tantas salidas de baño”
y llora como una niña
porque ha perdido hoy su salida de baño de esponja de algodón
todas las mujeres pierden algo
pero esta mujer pierde solamente salidas de baño
una de las personas más distinguidas
que yo
ladrón de libros y revendedor
he conocido
tiene su alma tan exquisitamente simple y delicada
que bien podría caber su alma en una jabonera.


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