viernes, 16 de septiembre de 2011






                         ALEXIS COMAMALA


Ensayo para mi muerte

1
Ensayo mi muerte
pero antes otras cosas.

2

Yo no creo en mí
todos saben quién soy yo.

Yo no debo creer en mí,
todos lo saben: soy dios.

3

Retroceder con el control remoto      
hasta el momento adánico.
Saber que dios no existe.

4

Y para vernos desde lejos
me hacen falta tus vísceras.

5

La noche boca arriba vomita estrellas.

6

Veo las cosas por venir
Le temo a tus carnes, a tus huesos, a tus cenizas,

Aquí
frente a tu tumba
Escarbo
¡desespero!
te recupero.

7

La sombra
forma precaria del espejo.

8

Dijo el florentino
-- Entrar al cielo
por la puerta del
del infierno.

9

Del cosmos, de tu lengua, de mis vísceras.
Sueña el viento
con una arquitectura
que supere el sueño.

10

Estoy aislado
y es temprano,
aun nadie me mira,
se que es mentira,
pero aun nadie me mira.

Sigo allí.
Escupo arena y sangre,
cemento y plumas.

La televisión repitió la imagen todo el tiempo.
Y fue verdad.
 Fui por un momento todos ellos y no fui nadie.

11

He acomodado las vocales
brindando un jardín sin sangre.

He de encontrar la palabra justa
crear el mundo.

12

Ave carne
Lejana sensación
de sentir al pájaro
como viento hecho carne.

13

Conseguí,
nadie me miró.
Conseguí el espejo,
las sombras que me acorralan.
La muerte.

14

El suicidio impostergable
me acecha desde la ventana.

Me he dado cuenta
de mi muerte
al mirarme al espejo.
En el jardín
donde se renuevan los objetos.

15

La noche incendiada
me trajo sus venas.
Corte los puños y llegó el día.

16

¿Dónde estás Adán?
¡Guarda con el Sida!
Podés morir, usá preservativos.

La heredad debe ser abolida.

¿Dónde estás Eva?
¡Guarda con el aborto!
Podés morir, usá anticonceptivos.

La heredad debe ser abolida.

Disfruten solos del universo.
Yo despierto en este mundo de píldoras y látex.

"La heredad debe ser abolida"
le comento a mi hermano Abel.
El lo sabe muy bien y cae muerto.
17
Aqui en mi frasquito.
¡Miren una gota de agua!
solo una gota del diluvio universal.

En ella el mundo
En ella sangre.

18

La muñeca de la niña,
le costó quince años alzarla,
le costó diez años arrullarla

En el suelo
la muñeca dormía junto a la niña aplastada
Era de plomo,
le costó la vida contenerla.

19

Tengo una idea macabra:
hamacarme en el olvido.

20

¿Quien sabrá, sí estas palabras moribundas
serán poesía?

Yo aquí ensayo
una suerte de verborragia
que mate tus pensamientos.

La palabra se esconde bajo tu lengua,
sale y se refugia en tus ojos.
Entra lentamente por tus oídos.

Es hora de parir nuevas formas.
Otros mundos.

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